ESTAMBUL: UNA CIUDAD A CABALLO ENTRE DOS CONTINENTES
No hay nada mejor que visitar una ciudad llena de historia, con cientos de itinerarios posibles donde perderte y si además, nos hallamos en una ciudad dividida entre dos continentes, como en el caso de Estambul, entonces no se puede pedir más...
Merece la pena viajar a un lugar como éste sólo para poder sentir en nuestras propias carnes la grandiosidad de una cultura totalmente diferente. Pasear y sentir sus calles, sus olores a especias y visitar sus palacios, templos, jardines y ser de alguna forma participes de los resquicios que culturas centenarias han dejado tras sus conquistas.
Estambul es una ciudad llena de vitalidad dividida en dos por el estrecho del Bósforo. Fundada en el siglo VII antes e Cristo, ha aprovechado durante toda su historia este enclave privilegiado para el tráfico comercial. Ha sido capital imperial durante nada menos que 16 siglos, primeramente del Bizantino y después del Otomano, por lo que si queremos conocer un poco más a fondo la ciudad y sus maravillosas obras y cultura, deberemos saber algo de las historias de ambos.
Los itinerarios por la ciudad son inacabables y se pueden adaptar al gusto de todo tipo de tendencias del viajero, ya sean las artísticas, las compras, la gastronomía o el simple placer de pasear por un lugar único. Debido a la variedad de los lugares que podemos visitar, sobre todo en el casco antiguo, dividiremos los itinerarios en cuatro partes diferentes: la punta del Serrallo, el barrio del Bazar Sultanahmet y Beyoglu, el más cosmopolita de todos ellos donde se han establecido durante siglos muchas de las comunidades extranjeras que llegaban a la ciudad.
TEMPLOS RELIGIOSOS DE ESTAMBUL Y LO QUE LES RODEA
Como cualquier ciudad con gran bagaje histórico que se precie, Estambul es una ciudad repleta de edificios de culto. Mezquitas e iglesias que no tienen desperdicio y que merecen ser contempladas una a una por todas las aportaciones artísticas, históricas y culturales que le confieren a visitante.
Las más relevantes se encuentran al sur del Cuerno de Oro, el magnífico estuario que divide Estambul. Comenzaremos con la que se considera una de las mezquitas más sagradas y que, a causa de ello, es de los lugares de peregrinación más visitados por los musulmanes de todo el mundo: la Mezquita de Eyüp.
Es por eso que se celebran en ella multitud de ceremonias religiosas como bodas, circuncisiones y funerales. Su denominación se lo debe a que se alza junto a la tumba de Eyüp Ensari, compañero del profeta Mahoma. En su parte trasera, se encuentra el cementerio con el mismo nombre, donde hay un funicular que te transportará desde Karyagdi Sokagi hasta el café Pierre Lotti (novelista francés profundo enamorado de Turquía) un lugar con muchísimo encanto y decoración del siglo XIX, desde podrás disfrutar de unas magníficas vistas del estuario.
Avanzando hacia el sur, llegamos a la Iglesia de San Salvador de Chora, construida en el siglo XI, que muestra un maravilloso legado de arte y arquitectura bizantino, donde se hallan los que quizás sean los mosaicos y frescos de mayor calidad de todo Estambul. Estas increíbles obras de arte datan de principios del siglo XIV cuando, por encargo de Teodoro Metochites, esta iglesia se remodeló Son de destacar lo 20 mosaicos de la vida de la Virgen (en muy buen estado de conservación a excepción de uno de ellos), la infancia de Cristo, en los paneles circulares del nártex exterior con escenas basadas en el Nuevo Testamento (viaje a Belén, Empadronamiento de la Sagrada Familia, la Natividad y la matanza de los inocentes de Herodes); también se pueden observar otros mosaicos en peor estado de conservación como los del Ministerio de Cristo, del que podemos destacar el de las tentaciones de Cristo en el desierto, entre otros. En lo que se refiere a los frescos, se cree que éstos se realizaron posteriormente a los mosaicos. El más llamativo sería el de la Anastasis, situado en la bóveda del ábside, con una figura central de Cristo venciendo a la muerte.
TEMPLOS RELIGIOSOS DE ESTAMBUL Y LO QUE LES RODEA VI
De obligada visita, junto a Santa Sofía, encontramos las cisternas de Yerebatan, considerado uno de los monumentos menos convencionales de Estambul.
Una bóveda construida bajo el reinado de Justiniano para abastecer las necesidades del Gran Palacio, con un total de 236 columnas romanas de diferentes periodos, separadas por cuatro metros de distancia entre ellas. Cuenta con una espectacular superficie de 10.000 metros cuadrados y casi 10 metros de altura, aunque actualmente sólo es permitido el acceso a un tercio de su superficie total.
A pesar de ser las más destacables, éstas no son las únicas cisternas de la ciudad ya que hay más de 60 que funcionaron en su día repartidas por todo Estambul. Su creación nació de la más pura necesidad, ya que cuando los enemigos asediaban la ciudad, solían envenenar las aguas o destruir los acueductos.
En el caso de estas grandes cisternas, el acueducto que las abastecía era del de Valente y su uso se extendió hasta nada más y nada menos que el siglo XIV (hasta la época otomana).
DATOS QUE DEBEMOS CONOCER DE LAS MEZQUITAS:
- Se llama a la oración cinco veces al día tomando como referencia el amanecer y la puesta del sol (así es diferente horario según se trate del verano o del invierno).
- Antiguamente era el muecín quien convocaba a los fieles para la oración, pero, actualmente, se hace a través de altavoces que lo anuncian por toda la ciudad, lo que crea un ambiente único, sobre todo al atardecer con las maravillosas vistas de las mezquitas iluminadas.
- Es muy interesante conocer el ritual de las abluciones que se sigue antes de dicha oración: los fieles se lavan los pies, las manos y la cabeza en las fuentes de los patios o bien en los muros de las mezquitas.
- Los mihrab indican la dirección a la Meca (Kaaba) hacia donde deben mirar los fieles musulmanes a la hora de rezar.
- Las mezquitas (al contrario que ocurre en otros lugares de países musulmanes) pueden ser visitadas, aunque los que no sean musulmanes deben evitar hacerlo durante las horas de la oración. Hay que quitarse el calzado antes de entrar y cubrirse los hombros y las rodillas. Incluso en ocasiones las mujeres deben cubrirse el pelo (se prestan prendas para ello), no se permite hacer fotografías con flash y, por supuesto, molestar a las personas que se encuentran rezando.